La representación de la Adoración de los Pastores.

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La representación de la Adoración de los Pastores tiene su origen en el pasaje bíblico del Evangelio de Lucas: Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho». Lc 2, 15-20.

Su representación en el arte comienza en torno al siglo XII aunque ya encontramos representaciones de artistas tan conocidos como Giotto en la capilla de los Scrovegni durante el Trecento.

De finales del s. XIV nos llegan otras obras donde vemos que la representación exacta del pesebre no estaba clara y donde se combinan distintos episodios del mismo pasaje del Evangelio, como la anunciación a los pastores y laadoración del niño por parte de estos. En cuanto al lugar del nacimiento, durante los siglos del Gótico, existen divergencias pues para unos, la ubicación habría sido una cueva y para otros un establo como vemos en estas dos obras de Bartolo di Fredi y el Maestro de la pieza de altar de Trebon.

Durante el Quattrocento, el establo evoluciona, y ya no es una simple cabaña o choza, sino que ahora va acompañada de arquitectura, en unos casos, de modo más humilde y en otros (Gentile da Fabriano, Hans MULTSCHER), una arquitectura más rica y suntuosa como en la obra de Domenico Ghirlandaio.

A pesar de esta tendencia, no dejamos de encontrar representaciones de la cueva, como en el caso de la pintura de Giorgione de 1505,  ya en el siglo XVI, o de evocaciones del interior de la estancia como en la Adoración de los pastores de Hugo van der Goes de 1480.

Una situación especial se crea al plasmar la escena en un lugar abierto donde es dificil saber si es un establo o un espacio natural. Un ejemplo de esto lo vemos en la témpera de Mantegna de mediados del siglo XV. 

Andrea Mantenga

Con el paso del Renacimiento al Barroco por medio del Manierismo veremos propuestas que rompen con el clasicismo a través de la modificación del punto de vista como es el caso del Greco en esta obra de 1612.

El Concilio de Trento marcará unas pautas dogmáticas que serán la base del arte católico dentro del estilo Barroco. El arte se convertirá en un medio de difusión de la fe y para ello no duda en utilizar un lenguaje cercano al pueblo menos instruído. Un lenguaje artístico comprensible por su cercanía, naturalismo y realismo que provoque la exaltación de los sentimientos en los fieles. La imagen de unos pastores sencillos, pobres, con vestiduras rasgadas, con rostros reales y expresiones verdaderas, creaban unos personajes con los que cualquier creyente pudiera identificarse. Así nos lo muestran las pinturas de Caravaggio (Museo Reggionale de Messina), Jacopo Bassano (Santa María Maggiore de Venecia) o Murillo (Museo del Prado).

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