San Pietro in Montorio

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Dar un paseo por Roma y más por el Trastevere siempre es una agradable y sublime experiencia. Pero si esta actividad se lleva a cabo en pleno agosto con un sol en pleno fulgor, rodeado por cientos de turistas, se convierte en un auténtico desafio. Para librarte de esta sensación, nada mejor que buscar por la vía Garibaldi la subida a una pequeña iglesia llamada San Pietro in Montorio ( «San Pedro en el monte de oro») cuyo pequeño claustro guarda una agradable sorpresa.

Parece impensable que en un espacio pequeño como lo es el claustro franciscano, el arquitecto Bramante erigiese el pequeño tempietto conocido con el nombre de San Pietro in Montorio, al igual que la iglesia fransciscana. Un templete mandado a construir por los Reyes Católicos en honor del nacimiento de su único hijo varón que coincidió con la festividad de San Pedro Apóstol. Eligieron este lugar porque cuenta la tradición cristiana que en esta colina (Gianicolo) fue donde el ápostol sufrió martirio.

El proyecto tardó en realizarse unos ocho años, desde 1502-1510, sobre la cripta ya existente. Este trabajo arquitectónico potenció así  el papel de Pedro como primer pontífice y cimiento de la Iglesia romana. «La cripta simbolizaría su martirio, así como la iglesia originaria de las catacumbas, el peristilo a la iglesia contemporánea militante y la cúpula a la Iglesia Triunfante en la gloria del cielo» 1.

Desde el punto de vista formal, el templete se levanta sobre el estereóbato o crepidoma de tres pedestales y un pequeño podium. El edificio es un templo monóptero con cella, períptero y de orden dórico romano. Las 16 columnas  son de fuste liso y un friso decorado con triglifos y metopas. Advertimos que esta obra sigue las características arquitectónicas de un pleno renacimiento del siglo XVI, es decir, planta centralizada, proporción, simetría y armonía entre sus partes.

Por encima de la columnata inferior nos encontramos con bellísima balaustrada que cierra el espacio superior del tempietto, zona que se cubre con una proporcionada cúpula hemiesférica y su linterna.

En cuanto a la decoración del mismo, destacamos hornacinas y pilastras que decoran todo el exterior del templo concebido como un gran cilindro y la balaustrada. En la cella localizamos un pequeño altar decorado en su frontal con un relieve que narra la crucifixión del santo y por encima del mismo una gran escultura del Apóstol sentado con las llaves, símbolo de la Iglesia  católica.

Sin embargo, comprobamos la existencia de una decoración realizada en el siglo XVII, concretamente en el nivel inferior. La bóveda de la cripta se recubrió con estucos que representan símbolos y episodios de la vida de San Pedro, atribuidos al escultor Giovan Francesco De Rossi, que trabajó con Bernini y Borromini, y a cuyo círculo se atribuyen también las cuatro esculturas de los evangelistas situadas en la parte superior.

Esta obra renacentista, deja al turista una gran sensación de tranquilidad que sirve para desconectar del bullicio de esas grandes plazas romanas abarrotadas de gente en pleno agosto. Con la armonía arquitectónica de sus partes, el tempietto transmite al espectador una paz que invita  a quedarse sentado mirando el edificio y contemplando las maravillosas vistas de la ciudad que rodean al mismo. En definitiva, sorprende experimentar en pleno siglo XXI tales sensaciones a través de una obra arquitectónica.

  1. Real Academia de España en Roma.: La Capilla de la crucifixión de San Pedro. Un tesoro del arte universal. 

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